Tercer error de concepto: Malentendido acerca Hudud ( prescrita castigos )

Algunos sostienen que las penalidades de la legislación islámicas (Hudud) son crueles y bárbaros y que transgre-den los derechos humanos.

Respuesta a este error de concepto

Todas las sociedades tienen un sistema de castigos para los crímenes más graves. El sistema moderno occidental utiliza el encarcelamiento prolongado, pero muchos ex-pertos en las ciencias sociales y criminalística sostienen que ese tipo de castigo no disuade a los criminales, y a menudo deja una sensación de pérdida e inutilidad para el delincuente, al igual que una malicia general hacia el sistema, el cual es percibido como injusto. Las víctimas también sienten a menudo que no se hace justicia verdaderamente. Existen muchas controversias sobre los términos y las sentencias apropiadas. Ni mencionar los gastos de mantener un sistema carcelario y las instalaciones relacionadas.

Para comenzar, debemos mencionar que el sistema de castigos criminales en el Islam es parte del sistema de vida islámico, el cual es justo y equitativo y permite igualdad de oportunidades para el bienestar de los ciu-dadanos, sin dejar ningún pretexto para la actividad criminal.

El crimen en el Islam se divide en dos categorías:

1) Aquellos crímenes que tienen castigos prescriptos se-gún las leyes de la legislación islámica. Los mismos incluyen el asesinato intencional, la violación, la fornica-ción y el adulterio, el robo y hurto, el consumo de drogas y embriagantes, las falsas acusaciones de adulterio u otros actos inmorales, la agresión física, etc.

2) Aquellos crímenes que no tienen un castigo definido según las leyes de la legislación islámica. La autoridad legal establece los castigos para dichos crímenes según el interés público de los musulmanes y la sociedad islámica. Estos tipos de castigos son conocidos como “Ta’zir” (reprimendas).

Aquellos crímenes que tienen un castigo definido según las leyes de la legislación islámica se dividen a su vez en dos categorías. La primera categoría se refiere a aquello que implica los derechos de la víctima, como el asesinato, la muerte accidental y la difamación. Los castigos para estos delitos se pueden reducir si el demandante retira la acusación, o si acepta una compensación económica en los casos de asesinato (premeditado o no).

La segunda categoría se refiere a los castigos por violar los Mandamientos de Dios y otras prescripciones de la legislación islámica. Dichos delitos incluyen embriagarse en público, cometer adulterio y robar. Los castigos para dichos delitos una vez que las autoridades los comprueban no pueden anularse aún si el demandante retira la acusación.

Las reglas en la aplicación de las penalidades (Hudud) de la legislación islámica son muchas para asegurar así la justicia. Por ejemplo, dichos castigos se aplican solamente para aquellos delitos que violan seriamente las cinco necesidades esenciales de la vida humana (religión, vida, salud mental, honor y riqueza). Sólo se le aplican a un adulto competente y en su sano juicio y con la confirmación de una confesión o un testimonio competente y confiable. Los castigos pueden anularse en el caso de duda o evidencia insuficiente del delito. Tal como se reporta en las siguientes tradiciones, el Profeta Muhámmad dijo:

“No apliquen las penalidades (Hudud) ante la mínima duda”.
Registrado por Dhahabi y otros con una cadena no confiable de narrado-res, y es más probable que se trate de palabras de Abdullah ibn Mas’ud tal como menciona al-Baihaqi.

El objetivo de ejecutar estos castigos estrictos es dar una lección ejemplar a los criminales de la sociedad. Los mismos actúan como exitosos factores de disuasión con-tra las tentaciones de cometer actos criminales, y por lo tanto proteger los derechos de todos los individuos: En consecuencia, la sociedad toda goza de paz y seguridad. Por ejemplo, si alguien sabe que puede recibir el mismo daño físico en devolución por su delito, ¿se inclinaría a cometerlo?

Además de los castigos mundanos temporales, también se les advierte a los delincuentes del castigo eterno que Dios aplica en el Más Allá para quienes cometen delitos. Todos los individuos de la sociedad islámica que rom-pen las leyes y las normas de convivencia, estarán sujetos a tales castigos. Existen algunos individuos en toda sociedad humana que no se disciplinan a menos que se les aplique la fuerza para evitar que cometan di-versos actos malignos contra la sociedad. Veremos que el Islam determina un castigo adecuado para todo delito, pues Dios el Sabio y Omnisciente conoce ínti-mamente todas las realidades del alma humana.

Sembrar la corrupción en la tierra incluye robar en la ca-rretera, matar como resultado del robo, irrumpir en áreas residenciales o comerciales con armas e intimidar a inocentes con armas. Literalmente significa sembrar te-rror en la sociedad.