Segundo error de concepto:Idea falsa sobre los Derechos de los no musulmanes

Algunas personas que no conocen verdades básicas acerca del Islam, ya sean pseudos-expertos, orientalistas o enemigos del Islam, sostienen que el Islam no respeta los derechos de los no musulmanes que viven en un estado islámico.

Respuesta a dicho error sobre los derechos de los no musulmanes

La legislación islámica brinda una serie de garantías y obligaciones para los residentes no musulmanes de la sociedad islámica. Para refutar este error de concepto basta con citar la regla general mencionada en los libros de jurisprudencia islámica que dice: “Los no musulmanes tienen los mismos derechos que los musulmanes. También tienen las mismas obligaciones que los musulmanes”. Esta es la regla general y de allí surgen las leyes justas y equitativas que les dan a los residentes no musulmanes de un estado islámico sus derechos a la seguridad, la propiedad privada, la religión, etc.

El Islam permite las discusiones y conversaciones religiosas con no musulmanes, ordenando a los musulmanes a apegarse a la mejor metodología en todas las discusiones y diálogos con los no musulmanes. Dios, Alabado y Majestuoso sea, dice lo siguiente en el Sagrado Corán:

[No discutáis con la Gente del Libro sino de buen modo, y no lo hagáis con quienes sean irrespetuosos, y decid: Creemos en lo que nos ha sido revelado a nosotros así como en lo que os ha sido revelado a vosotros. Nuestra divinidad y la vuestra es una sola, y a Él nos sometemos.]
(29:46)

Dios se dirige a los que profesan otra fe u otra religión diciendo lo siguiente en el Sagrado Corán:

[Diles: Informadme si aquellos que invocáis en vez de Dios crearon algo en la Tierra o si tienen parte en los cielos. Presentadme algún Libro revelado antes de éste Corán u otra fuente de conocimiento si es que decís la verdad.]
(46:4)

Sir Thomas Arnold, un intelectual cristiano, manifiesta en su libro sobre la historia de la obra predicadora islámica: “Basados en las relaciones amistosas que se construyeron y establecieron entre cristianos y musulmanes entre los árabes, podemos determinar que la fuerza nunca fue un elemento decisivo a la hora de convertir a las personas al Islam. Muhámmad mismo participó de un pacto con algunas tribus cristianas. Además, Muhámmad mismo protegía y garantizaba la libertad para que dichos pueblos [no musulmanes] practicasen sus propios rituales religiosos. De hecho, Muhámmad les permitía a los clérigos de la iglesia gozar de sus derechos y su autoridad con paz y seguridad.

El Islam prohíbe la coacción para convertir a las personas a otros credos, tal como sostiene el siguiente versículo Coránico:

[Si tu Señor hubiera querido, todos los habitantes de la Tierra habrían creído. Tú no podrás hacer que los hombres crean aunque se los quisieras imponer.]
(10:99)

Tanto el Corán como las tradiciones del Mensajero de Dios ilustran la libertad de credo que existe para los miembros de la sociedad bajo la legislación islámica. La historia ofrece numerosos ejemplos de tolerancia para con los no musulmanes, mientras que otras sociedades eran intolerantes con los musulmanes e incluso con su propio pueblo.

Los musulmanes debemos tratar con notoria amabilidad a todos los seres humanos que no son hostiles hacia nuestra religión, y con justicia a quienes son agresores. Dice Dios en el Sagrado Corán:

[Dios no os prohíbe ser benevolentes y equitativos con quienes no os han combatido por causa de la religión ni os han expulsado de vuestros hogares, pues ciertamente Dios ama a los justos.]
(60:8)

Los que le declaran la guerra al Islam, muestran hostilidad y obligan a los musulmanes a exiliarse tienen un trato diferente según el Islam. Dios, Alabado sea, dice en el Sagrado Corán:

[Dios sólo os prohíbe que toméis como aliados a quienes os han combatido por causa de la religión y os han expulsado de vuestros hogares o han contribuido a vuestra expulsión.]
(60:9)

Las interacciones entre los musulmanes y no musulmanes deben basarse en modales cordiales y justos. Están permitidas las transacciones comerciales con residentes y no residentes no musulmanes de la sociedad islámica. Un musulmán puede comer la comida de ellos – siempre y cuando sea lícita – y los hombres musulmanes pueden casarse con la mujer judía o cristiana tal como se explicará más adelante. Debemos recordar que el Islam le presta una especial atención a la familia. Dios, el Sublime, manifiesta en el Sagrado Corán:

[Hoy se os ha permitido todo lo beneficioso. El alimento de quienes han recibido el Libro [la Torá y el Evangelio] es lícito para vosotros, y vuestro alimento es lícito para ellos. Y se os ha permitido casaros con las mujeres recatadas que sean creyentes y las recatadas de entre aquellos que recibieron el Libro antes que vosotros [judíos y cristianos], a condición de que les deis su dote para casaros con ellas, no para fornicar o tomarlas como amantes. Y quien reniegue de su fe, sus obras habrán sido en vano, y en la otra vida se contará entre los perdedores.]