Cuarto error de concepto: Malentendido acerca Apostasía

Algunos sostienen que la prohibición de que una mujer musulmana se case con un hombre no musulmán va contra sus derechos humanos y su libertad individual, la cual es permitida en el derecho occidental moderno; todo individuo puede casarse con quien quiera.

Respuesta al error de concepto sobre la imposibilidad de una mujer de casarse con un no musulmán
Citado con material del Congreso sobre Legislación Islámica y Derechos Humanos en el Islam, Beirut, Dar-al-Kitab-al-Lubnani, 1973.

El razonamiento islámico detrás de esta restricción es la protección de la mujer musulmana y la conservación de los valores familiares y la unidad familiar. La mayoría de las leyes seculares modernas permiten todo tipo de relaciones sexuales entre adultos, incluso homosexuales. Esto es inaceptable en el Islam puesto que las relaciones sexuales sólo están permitidas dentro del matrimonio.

Dado que el Islam busca todos los medios para proteger la moralidad de la raza humana y salvaguardar la unidad familiar frente a la disolución por el divorcio, el potencial cónyuge debe buscar la armonía, la seguridad y la compatibilidad con la persona escogida para casarse, tanto para la felicidad personal como para el éxito de la futura familia y generación. Todo lo que pudiera causar un conflicto serio potencial es razón para no permitir ese matrimonio. La diferencia de religión entre los cónyuges es naturalmente una causa potencial. Existen los siguientes tres casos posibles:

1° Caso: Un hombre musulmán está imposibilitado de casarse con una politeísta, idólatra o atea puesto que la fe islámica no acepta el politeísmo, la blasfemia ni la idolatría. El Islam prohíbe el matrimonio cuando uno de los cónyuges no muestra consideración con los principios primarios del otro. En este caso, la familia entera estaría en una continua disputa y confusión. Tal matrimonio problemático seguramente terminará en divorcio y la disolución de la familia, afectando a los hijos principalmente.

2° Caso: Un hombre musulmán puede casarse con una cristiana o judía porque el Islam acepta a Moisés y a Je-sús, que la paz sea con ambos, como verdaderos Profetas y Mensajeros de Dios. Más allá de ciertas diferencias en algunos principios de fe, creencia y religión, el matrimonio no tiene por qué tener la naturaleza problemática descripta anteriormente, y puede continuar y prosperar si todos los otros factores son satisfactorios entre los cónyuges, Dios mediante.

3° Caso: El Islam prohíbe el matrimonio de un hombre no musulmán con una mujer musulmana porque un ju-dío, cristiano o politeísta niega el Mensaje de Muhámmad y su condición de profeta. Un esposo no musulmán puede aprovechar su fuerza y carácter domi-nante y demostrar en la privacidad del hogar una falta de respeto hacia la fe y los principios islámicos de su es-posa. Puede hablar despectivamente del Profeta y del Islam, situación que provocaría una situación de injusti-cia y odio y problemas entre los cónyuges.

Naturalmente, esto llevará a una disputa entre los cón-yuges, o tentará a la esposa a abandonar su fe. Si ella defiende con firmeza su fe, puede causar una subyuga-ción injusta y una violencia física contra su persona. Puede, incluso, aceptar esta situación de maltrato y su-frimiento para protegerse ella y a sus hijos. El Islam prohíbe este tipo de matrimonio que inevitablemente conlleva malos tratos, conflictos, situaciones desagrada-bles e indefectiblemente terminan en divorcio. Este tercer caso, en pocas palabras, es el peor de los escena-rios para potenciales conflictos, por lo tanto está prohibido.