Derechos de la esposa

Los derechos de la esposa sobre su esposo son muchos:

Dote

La esposa tiene el derecho a recibir una dote de su esposo sin la cual el contrato matrimonial es nulo. La dote no debe ser anulada o ignorada, pero luego de completarse el contrato matrimonial, la esposa puede renunciar a su derecho tal como dice Dios en el Sagrado Corán:

[Dad a vuestras mujeres su dote con buena predisposi-ción. Pero si renuncian a ella en vuestro favor, disponed de ésta como os plazca…]
(4:4)

Manutención

El esposo debe brindar, de acuerdo a sus medios económicos, todos los requerimientos esenciales y básicos de su esposa, hijos y el hogar en su totalidad. Dios, Alabado sea, dice en el Sagrado Corán:

[Que el pudiente mantenga [a su hijo, y a su ex mujer mientras lo amamante] según sus medios, y aquel cuyo sustento sea limitado que lo haga acorde a lo que Dios le haya proveído. Dios no exige a nadie por encima de sus posibilidades. Y ciertamente luego de toda dificul-tad Dios os enviará un alivio].
(65:7)

Para fomentar la generosidad con la esposa, el Islam ha bautizado a esta manutención como caridad, la cual es al-tamente recompensada por Dios. El Profeta le dijo a Sa’ad ibn Abi Waqqas:

“Gasta en tu familia buscando la recompensa de Dios. Él te recompensará incluso por el bocado de comida que colocas en la boca de tu esposa”.
Al-Bujari, Hadiz n° 3721

La esposa tiene derecho a tomar el monto requerido ra-zonablemente de la propiedad de su esposo para ella y sus hijos sin conocimiento de su marido, si éste no gasta en ellos lo suficiente, según la tradición en la que Hind bint ‘Utbah dijo: Oh, Mensajero de Dios: Ciertamente Abu Sufián es miserable y no me da lo suficiente para mí y para mi hijo excepto lo que yo tome sin su conocimiento. El Profeta le dijo:

“Toma lo que sea razonablemente suficiente para ti y tu hijo”.
Al-Bujari, Hadiz n° 5049

Compañía y relaciones íntimas

Uno de los derechos más importantes de una esposa es asegurarse por parte de su esposo un nivel satisfactorio de relaciones íntimas y de tiempo de calidad en su compañía. El derecho de la esposa y de los miembros de la familia debe mantenerse en su totalidad, pues una esposa necesita un marido cariñoso que cuide de ella y satisfaga sus necesidades emocionales. Como relató Yabir cuando el Profeta le di-jo:

“¿Estás casado, Oh Yabir?”. Él respondió: Sí. Él le pregunto: “¿Virgen?”. Él le dijo: No. El Profeta preguntó: “¿Por qué no te casaste con una virgen para así poder jugar con ella y que ella juegue contigo y hacerla reír y que ella te haga reír a ti?”.
Al-Bujari, Hadiz n° 6024

Protección de todos los secretos de la esposa: El esposo no debe dar a conocer las falencias y limitaciones de su esposa, sino que todo lo que vea y oiga de ella debe ser mantenido en secreto sin ser nunca revelado. Toda rela-ción íntima entre los esposos en el Islam es algo atesorado y protegido de manera inviolable. Las relacio-nes maritales son relaciones sagradas según el Islam, tal como leemos en las instrucciones del Mensajero de Dios (la paz y las bendiciones de Dios sean con él):

“Una de las peores posiciones a la vista de Dios el Día del Juicio Final es la de un hombre que tiene relaciones íntimas con su esposa y luego revela en público los se-cretos de su esposa”.
Muslim, Hadiz n° 1437.

Trato justo y amable

El esposo debe tratar de manera justa a su esposa y al resto de los integrantes del hogar. El esposo debe demostrar cariño, bondad y resolver todo problema dentro sus posibilidades, a la vez que debe tolerar las falencias y limitaciones de su esposa buscando complacer a Dios en ambos mundos. El esposo debe consultar con su esposa respecto a su vida y sus necesidades y planes futuros. Debe proveer y asegurar para su esposa y hogar todos los medios para lograr un entorno pacífico dentro y fuera del hogar. Dijo el Mensajero de Dios (la paz y las bendiciones de Dios sean con él):

“Aquellos creyentes que tienen la fe más completa son quienes poseen el mejor carácter y los mejores de ustedes son los mejores con sus esposas”.
Tirmidhi, Hadiz n° 1162

Protección

Por todos los medios disponibles, el esposo no debe exponer a su esposa y miembros de su familia a ninguna situación inmoral o entorno pernicioso. Esto se basa en las siguientes instrucciones del Sagrado Corán:

[¡Oh, creyentes! Guardaos a vosotros mismos y a vues-tras familias del Fuego, cuyo combustible serán los hombres y las piedras, y en el que habrá Ángeles vio-lentos y severos que no desobedecen a Dios en lo que les ordena, sino que ejecutan cabalmente Sus órdenes.]
(66:6)

El hombre debe proteger la riqueza y propiedades de su esposa y no debe utilizar sus fondos o pertenencias per-sonales sin su consentimiento. No debe efectuar ninguna transacción que implique utilizar las finanzas de su esposa sin el consentimiento de ésta.