Derechos del esposo

El esposo tiene derechos y obligaciones en el hogar puesto que es responsable por los miembros de su familia y debe dar cuenta de todos los aspectos de su manutención. Su liderazgo debe ser llevado a cabo con justicia, paciencia y sabiduría. Como dice Dios en el Sagrado Corán:

[Los hombres están a cargo de las mujeres debido a la preeminencia que Dios les ha otorgado, y deben man-tenerlas con sus bienes. Las mujeres piadosas obedecen a Dios y a sus maridos, y cuidan en ausencia de ellos [su honor y sus bienes] encomendándose a Dios. A aquellas de quienes temáis que se rebelen, exhortadlas y dejadlas solas en sus lechos [sin cohabitar], o recurrid a otra medida para que recapaciten; si os obedecen no las maltratéis. Dios es Sublime, Grande.]
(4:34)

Una razón de las tantas para este grado de responsabili-dad es que los hombres normalmente son más fuertes y racionales mientras que las mujeres son generalmente más delicadas y emocionales, rasgos otorgados por el Creador para que cumplan su rol complementario en la vida y en la familia. Una esposa debe obedecer los man-damientos e instrucciones de su esposo siempre y cuando no impliquen ningún acto de desobediencia al mandamiento de Dios y las instrucciones del Profeta. Aishah, la esposa del Profeta, lo cuestionó una vez:

“¿A quién debe obediencia una mujer? Él respondió es-pontáneamente: ‘Al esposo’. Le preguntaron al Mensajero: ‘¿A quién debe obediencia un hombre?’. Él respondió: ‘A su madre’.
Al-Hakim

Una esposa no debe exigirle a su esposo cosas que él no puede comprar, que no puede producir o que están más allá de su alcance. La esposa debe proteger a los hijos y el honor de su marido. Debe ser una confiable guar-diana de la riqueza de la familia. No debe abandonar el hogar sin su conocimiento ni tampoco dejar entrar a nadie que no sea del agrado de su marido. Esto tiene como fin proteger el honor y la armonía de la familia, tal como lo indicó el Mensajero de Dios (la paz y las bendiciones de Dios sean con él):

“La mejor de las mujeres es aquella que cuando la miras, estás complacido con ella, si le ordenas hacer algo (lícito), te obedecerá, y si estás ausente, protegerá y conservará tu riqueza y tu honor”.