Los derechos del Profeta Muhámmad

Dios envió a todos Sus Mensajeros para que guiasen a la humanidad, y si el hombre cree en ellos y les obedece brindándoles todos sus derechos, Dios nos asegura el éxito en esta vida y el Más Allá como recompensa. Estos derechos se resumen en el siguiente testimonio junto con el testimonio ya expuesto: “No existe digno de alabanza excepto Dios y Muhámmad es el Siervo y Mensajero de Dios”. Esta declaración exige lo siguiente:

1 - Creer en la universalidad del Mensaje del Profeta Muhámmad , que es para toda la humanidad. El Islam no está orientado a una categoría específica de personas, como fue el caso de los Profetas y Mensajeros anteriores. Esto se deriva del siguiente versículo del Sagrado Corán:

[Di: ¡Oh, hombres! Ciertamente soy el Mensajero de Dios para todos vosotros. A Él pertenece el reino de los cielos y de la Tierra; no hay más divinidad que Él, da la vida y la muerte; creed pues, en Dios y en Su Mensaje-ro, el Profeta iletrado, quien cree en Dios y en todos los Libros revelados anteriormente, y seguidle, pues así os encaminaréis]
(7:158)

2 - Creer que Muhámmad, el Mensajero y Profeta de Dios, ha sido protegido por Dios contra los posibles errores humanos en relación a su misión profética. Esto incluye creer que el Profeta nunca omitió ni añadió nada al Mensaje de Dios. Esto se detalla en el siguiente ver-sículo del Sagrado Corán:

[Vuestro compañero [el Profeta Muhámmad ] no se ha extraviado, ni está en un error. Ni habla de acuerdo a sus pasiones. Él sólo trasmite lo que le ha sido revela-do]
(53:3)

3 - Creer que el Profeta Muhámmad es el Último Profeta y Mensajero de Dios para la humanidad, y que no habrá ningún otro Profeta ni Mensajero después de él. Dice Dios en el Sagrado Corán:

[Muhámmad no es el padre de ninguno de vuestros hombres, sino el Mensajero de Dios y el sello de los Profetas; y Dios es Omnisciente]
(33:40)

El Mensajero de Dios (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) dijo:

“…y no habrá un nuevo profeta después de mí”.
Registrado por Al-Bujari n° 4416, y Muslim n° 2404 y otros

4 - Creer que las obligaciones religiosas y los manda-mientos divinos que Dios envió a la humanidad son completos, y que el Profeta ha transmitido el Mensaje de Dios en su totalidad, dándole el mejor consejo al ser hu-mano y la mejor guía para hacer el bien y evitar el mal. Esto ha dicho Dios en el siguiente versículo del Sagrado Corán:

[Hoy los incrédulos han perdido las esperanzas de ha-ceros renunciar a vuestra religión. No les temáis, sino temedme a Mí. Hoy os he perfeccionado vuestra reli-gión, he completado Mi gracia sobre vosotros y os he otorgado el Islam como religión]
(5:3)

Creer que el Islam complace a Dios, y que todos los actos prescriptos de adoración se basan y giran en torno a estas leyes divinas. Las obras humanas que se hagan sin tomarle en cuenta no serán aceptadas, Dios sabe mejor, a menos que estén en conformidad con las leyes divinas. Esto se basa en el siguiente versículo del Sagrado Corán:

[Quien siga una religión diferente al Islam [la entrega a Dios] no se le aceptará, y en la otra vida se contará entre los perdedores]
(3:85)

El Creyente debe cumplir con los mandamientos del Profeta y debe luchar para evitar los actos de desobediencia tal como Dios, Alabado sea, dice en el Sagrado Corán:

[Los preceptos que os ha transmitido el Mensajero res-petadlos, y absteneos de cuanto os haya prohibido. Y temed a Dios, pues Dios es severo en el castigo]
(59:7)

El musulmán debe mostrar aceptación y complacencia frente a todo veredicto emitido por el Profeta, pues Dios, Alabado sea, dice en el Sagrado Corán:

[Pero no, [juro] por tu Señor, que no serán creyentes a menos que te acepten como juez de sus disputas, y no se resistan a aceptar tu decisión y se sometan a ella completamente]
(4:65)

El musulmán debe seguir los relatos auténticos de la Tradición del Profeta (Súnnah) tanto como pueda. Na-die, ningún shéij ni organización, tiene autoridad para modificar, añadir u omitir ninguna de las tradiciones del Mensajero de Dios (la paz y las bendiciones de Dios sean con él). Dios, Alabado sea, dice en el Sagrado Corán:

[Di: Si verdaderamente amáis a Dios ¡Seguidme! Y Dios os amará y os perdonará los pecados. Dios es Ab-solvedor, Misericordioso]
(3:31)

El creyente debe respetar el estatus y la dignidad espe-cial que Dios le otorgó a Su Profeta. Nadie debe adular ni degradar su estatus. Dijo el Profeta:

“No me adulen como los cristianos adulan al hijo de María; pues no soy más que un servidor de Dios… por lo tanto deben decir de mí: El siervo y Mensajero de Dios”.
Registrado por Al-Bujari

También dijo:

“¡Oh, pueblo! Digan lo que tengan que decir, y no se dejen seducir por Satán. Soy Muhámmad, el siervo y Mensajero de Dios. No me gusta que eleven mi estatus por encima del que me ha asignado Dios”.
Registrado por An-Nisa’i y verificado como aceptable

También ha sido reportado que dijo:

“No me halaguen más de lo que merezco. Dios me ha creado como servi-dor antes de llamarme Profeta y Mensajero”.
Tabarani

El musulmán debe ofrecer los saludos adecuados al Profeta y Mensajero de Dios (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) cuando se menciona su nombre como forma de respeto, tal como instruye el siguiente versículo del Sagrado Corán:

[Ciertamente Dios y Sus Ángeles bendicen al Profeta. ¡Oh, creyentes! Pedid bendiciones y paz por él]
(33:56)

El creyente debe tener amor y afecto verdadero por el Profeta y Mensajero de Dios (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) por encima del amor de todos los demás, puesto que la información y las prácticas de la verdadera religión de Dios y las muchas bendiciones que el Profeta trajo como guía son el único medio para la salvación a través de la voluntad de Dios. Esto se basa en las siguientes instrucciones del Sagrado Corán:

[Diles [¡Oh, Muhámmad!]: Si vuestros padres, hijos, hermanos, esposas y familiares, los bienes que hayáis adquirido, los negocios que temáis perder y las pro-piedades que poseáis y os agraden son más amados para vosotros que Dios, Su Mensajero y la lucha por Su causa, pues entonces esperad que os sobrevenga el cas-tigo de Dios; y sabed que Dios no guía a los corruptos]
(9:24)

El musulmán debe dedicar todo esfuerzo y oportunidad posible a convocar con sabiduría y paciencia, a otros al Mensaje de Muhámmad. Debe esforzarse para informar a aquellos que desconocen o están desinformados y for-talecer a los débiles de fe. Como dice Dios, el Más Sabio, en el Sagrado Corán:

[Convoca al sendero de tu Señor con sabiduría y bellas palabras. Arguméntales de la mejor manera. Tu Señor sabe bien quién se extravía de Su camino y quién sigue la guía]
(16:125)

Esto también se basa en las palabras del Mensajero y Profeta de Dios, que dicen:

“Propaguen, en mi nombre, al menos una palabra o un versículo Coránico”.