Derechos del pueblo sobre el Gobierno

Los musulmanes que viven en un estado islámico tienen ciertos derechos sobre su gobierno. Estos derechos pue-den resumirse de la siguiente manera:

Justicia

Esto implica que toda persona es merecedora de un trato justo en la sociedad islámica. A todos los individuos se les deben respetar sus debidos derechos. Todos los individuos que tengan la obligación de cumplir con ciertas obligaciones deben ser tratados de manera justa y sin ningún tipo de sesgo. Las responsabilidades entre las personas también deben distribuirse de manera justa y equitativa. Ninguna persona, clase de persona, ni sector de la sociedad debe recibir prioridad o preferencia por sobre los demás. Esto se basa en las siguientes instrucciones del Mensajero de Dios (la paz y las bendiciones de Dios sean con él):

“El más amado por Dios el Día del Juicio Final, y el más cercano a Él es un gobernante o juez justo. Y el más odiado por Dios y más alejado de Él es un gobernante injusto y tirano”.
Tirmidhi, Hadiz n° 1329

Consulta

El pueblo tiene derecho a ser consultado sobre aquellos temas que conciernen a su economía y la sociedad en general. Este proceso de consulta debe realizarse de manera ordinaria. El público debe tener la oportunidad de expresar sus puntos de vista e ideas respecto a aquellos temas relacionados con la comunidad y la sociedad islámica. Tales puntos de vista deben ser aceptados si sirven al interés común. Dice Dios en el Sagrado Corán:

[Por misericordia de Dios eres compasivo con ellos. Si hubieras sido rudo y duro de corazón se habrían aleja-do de ti; perdónales, pide perdón por ellos y consúltales en las decisiones. Pero cuando hayas toma-do una decisión encomiéndate a Dios. Dios ama a quienes se encomiendan a Él.]
(3:159)

En muchas ocasiones el Mensajero de Dios (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) seguía el consejo de sus compañeros… durante la Batalla de Badr, uno de sus Compañeros sugirió cambiar el sitio del campo de bata-lla de los musulmanes. Uno de los musulmanes le preguntó al Mensajero de Dios (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) durante la Batalla: ‘¡Profeta de Dios! ¿Es este un sitio en el que Dios te ordenó acampar, sin tener opción a cambiarlo, o se trata de una estrategia de gue-rra? El Mensajero de Dios respondió de inmediato: ‘No. Es más bien mi estrategia de guerra’.

El hombre sugirió: ‘¡Profeta de Dios! Este no es el sitio correcto para nuestro campamento de batalla. Busquemos la reserva de agua más cercana a nuestros enemigos y acampemos allí. En-terraremos todos los otros recursos de agua y luego construiremos una reserva para nosotros. Cuando la ba-talla comience, tendremos acceso a agua fresca pero nuestros enemigos no. Así podremos beber y usar el agua mientras nuestros enemigos no podrán hacerlo; el Mensajero de Dios comentó:

“Ciertamente has dado el mejor consejo”.
Ibn Hisham, Biografía del Profeta

Legislación islámica:

La legislación islámica se llama Shari’ah, o ley islámica. La constitución de un estado musulmán debe estar basada en el Corán y la tradición del Mensajero de Dios (la paz y las bendiciones de Dios sean con él), las cuales son las fuentes judiciales islámicas por consenso de todos los musulmanes.

No cabe ningún tipo de opinión personal si existe un texto auténtico al respecto. La ley islámica es un sistema integral de jurisprudencia que incluye derecho personal y familiar, en el ámbito civil y penal, nacional e internacional, y que cumple con todos los requisitos del hombre de la manera más correcta puesto que se basa en las revelaciones de Dios a Su Mensajero para la guía del ser humano.

Política de puertas abiertas:

El gobernante musulmán no debe separarse ni alejarse de su pueblo como tampo-co asignar intermediarios que sean parciales a la hora de permitirles ver al gobernante, negándoles el acceso a al-gunos de ellos. Esto se basa en las instrucciones del Mensajero de Dios (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) que dicen:

“Todo aquel a quien se le otorgue el liderazgo de los asuntos de los musulmanes pero se aleje de ellos y no responda a sus necesidades, Dios no responderá sus sú-plicas el Día del Juicio Final, provocándole sufrimiento a partir de su propia pobreza y necesidad”.
Abu Dawud, Hadiz n° 2948

Compasión por el pueblo:

El gobernante musulmán debe ser compasivo y piadoso con su pueblo y nunca sobrecar-garlos más allá de sus posibilidades. Debe facilitar todos los medios para que su pueblo viva con el mayor bienestar posible. El gobernante musulmán debe tratar al anciano como un padre, al joven como un hijo y a la persona de igual edad como un hermano. El gobernante musulmán debe ser respetuoso con los mayores, bueno y piadoso con los jóvenes y considerado con las personas de su misma edad. El Sagrado Corán nos informa de las características del Mensajero de Dios (la paz y las bendiciones de Dios sean con él), quien fue el primer líder de la nación musulmana:

[Ciertamente se os ha presentado un Mensajero de en-tre vosotros que se apena por vuestras adversidades, se preocupa y desea que alcancéis el bien el Paraíso; es compasivo y misericordioso con los creyentes.]
(9:128)

Además, el Mensajero de Dios (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) nos dijo:

“Aquellos que sean compasivos con los demás, Dios será compasivo con ellos. Sean compasivos con la gente sobre la tierra, y quien está en los cielos será compasivo con uste-des”.
Abu Dawud, Hadiz n° 4941 y Tirmidhi, Hadiz n° 1924

Omar bin al-Jattab, el segundo Califa del Islam, estaba tan preocupado con su responsabilidad ante Dios que una vez dijo: ‘¡Por Dios! Si una mula se tropezara en Iraq, tendría temor de que me preguntara Dios por ello el Día del Juicio Final]…’. ¡Oh Omar! ¿Por qué no le pavimentaste el camino a la mula?”.