Derechos de los animales

Los animales y mascotas deben mantenerse bien alimen-tadas, cuidadas correctamente y tratadas con bondad. Se ha reportado que el Mensajero de Dios (la paz y las bendi-ciones de Dios sean con él) dijo:

“Una mujer mereció el Fuego del Infierno porque ence-rró un gato hasta que murió. La mujer no le dio de comer ni le ofreció agua para beber – tampoco lo dejaba salir para que se alimentara por si mismo”.
Al-Bujari, Hadiz n° 5702 y Muslim, Hadiz n° 1661

Los animales de carga no deben ser sobrecargados de tal manera que no puedan llevar la carga. Los animales no deben ser torturados, lastimados ni golpeados por nin-guna razón. Se ha reportado que el Mensajero de Dios (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) dijo:

“Dios maldice a una persona que quema a un animal para marcarlo o tatuarlo”.
Al-Bujari, Hadiz n° 2236 y Muslim, Hadiz n° 2110

El Islam prohíbe a las personas utilizar un animal como blanco vivo. Fue reportado que Ibn Omar pasó junto a un grupo de jóvenes de Quraish que se encontraban dis-parándole a un ave. Entonces les dijo: ‘Que Dios maldiga a la persona que utiliza un ave como blanco’. Y les relató que el Mensajero de Dios (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) dijo:

“Que Dios maldiga a la persona que utiliza un ser vivo como blanco”.
Al-Bujari, Hadiz n° 5196 y Muslim, Hadiz n° 1958

El Islam también prohíbe abusar o dañar animales que no serán para consumo tal como fue mencionado en el dicho narrado por Ibn Mas’ud: ‘Viajábamos en compañía del Mensajero de Dios. Él se alejó para atender el llamado de la naturaleza. Mientras estuvo lejos, vimos una pájara con sus dos pichones. Tomamos los pichones y la madre comenzó a sobrevolar por encima de nosotros. Cuando el Mensajero de Dios regresó, vio lo que habíamos hecho y preguntó:

“Quien haya agitado a esta ave quitándole sus pichones, ¡devuélvalos de inmediato!”. Al mismo tiempo, vio una co-lonia de hormigas que habíamos quemado y dijo: “¿Quién quemó esto? Le dijimos: Fuimos nosotros. Él dijo: “Cierta-mente, nadie debe atormentar con fuego excepto el Señor del Fuego”.
Abu Dawud, Hadiz n° 5268

Además, el Islam ordena tener misericordia a la hora de degollar animales para consumo. No está permitido afilar el cuchillo delante del animal que se matará ni en presencia de otros animales, como tampoco degollarlos con una hoja desafilada. Tampoco está permitido matarlos quebrándoles el pescuezo, golpeándolos, electrocutándolos, ni comenzar a despellejarlos antes de que estén totalmente muertos. Dijo el Profeta:

“Ciertamente Dios les ordena que sean bondadosos en todo acto. Si degüellan (para consumo), háganlo de buena ma-nera: afilen su cuchillo y hagan del sacrificio un proceso fácil y rápido”.
Muslim, Hadiz n° 1955

Al mismo tiempo, el Islam ordena matar aquellos animales y/o insectos peligrosos para proteger a los seres humanos del peligro de estos animales, puesto que la vida del hombre es sagrada a la vista de Dios. Por lo tanto, si los derechos de los animales son importantes ante la vista de Dios, los derechos de los seres humanos lo son aún más. Dios nos dice en el Sagrado Corán:

Por cierto que hemos honrado a los hijos de Adán, y les hemos facilitado los medios para transitar por la tierra y por el mar; les hemos proveído de cosas buenas y los hemos preferido por encima de muchas otras criaturas.
(17:70)

No sólo se ordena este trato justo y bondadoso para proteger a los animales de toda crueldad sino que también sirve de expiación de los pecados cometidos, así como se convierte en una razón para ser admitido en el Paraíso. El Mensajero de Dios (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) ha dicho:

“Mientras un hombre se encontraba en su camino, sufrió una terrible sed. Encontró un pozo de agua y descendió por él, bebió y volvió a subir. Al salir, vio un perro jadeando y lamiendo el polvo debido a la sed que lo atormentaba. El hombre pensó: ‘este perro sufre la misma sed que yo sufría’. Entonces bajó nuevamente al pozo, llenó su zapato con agua y sosteniendo el zapato en la boca, subió y le dio de beber al perro. Dios, Alabado sea, lo elogió y aceptó su acción (por este acto de compasión) y le perdonó sus peca-dos”. Alguien le preguntó al Profeta: ¡Mensajero de Dios! ¿Se nos recompensará por lo que hacemos por los anima-les?’. Él respondió: “Sí, ciertamente. En toda alma viviente hay una recompensa”.