Protección de la integridad del ser

Seguridad y Protección Físicas

La vida humana es sagrada y un regalo de Dios, el Crea-dor. Para la protección de la vida humana, el Islam admite penas capitales y corporales para quienes atenten injustificadamente contra ella. El asesinato se clasifica en tres tipos: Intencional y/o premeditado, impremeditado y accidental. El Islam ordena ejecutar a quienes cometen el asesinato intencional y premeditado de una persona inocente, buscando así disuadir en la medida de lo posible y erradicar la tentación del asesinato intencional.

El asesinato impremeditado y aquellos cometidos por error son categorías separadas con sentencias menores y se paga una compensación a los familiares cercanos de la persona asesinada. La familia o los herederos de la víctima reciben una compensación por la vida de la víctima a menos que esta escoja perdonar al victimario. El asesino debe ofrecer expiación a Dios mediante la liberación de un esclavo creyente, y si esto no es posible, debe ayunar dos meses consecutivos. Todas estas penalidades se imponen para conservar la convivencia.

Nadie tiene de-recho a poner en riesgo la vida de las personas ni tampoco sus pertenencias o bienes sin razón. Todos los individuos que opriman o abusen de otros deben ser advertidos y deben ser punidos con castigos. Si la represalia no es proporcional al crimen en sí, los criminales no se verán desanimados a continuar con su actitud.

Todos los otros castigos físicos tienen el mismo principio, en el cual el castigo corresponde al crimen cometido con medidas específicas de retribución predeterminadas para resarcir a las víctimas e intentar detener toda violencia y confusión. Los castigos capitales y corporales tienen el objeto de preservar la convivencia y la paz de la sociedad islámica. Dios, Alabado sea, dice en el Sagrado Corán:

[La ley del talión es una medida para preservar vues-tras vidas y amedrentar a los homicidas ¡Reflexionad, vosotros, que habéis sido dotados de intelecto!]
(2:179)

El castigo del Más Allá para el asesino intencional que no se arrepiente será la ira de Dios. Dios, Alabado sea, dice en el Sagrado Corán:

[Quien matare a un creyente intencionadamente será castigado con el Infierno eterno. Incurrirá en la ira de Dios, lo maldecirá y le tendrá reservado un castigo te-rrible]
(4:93)

El Islam ha impuesto obligaciones específicas a los inte-grantes de la sociedad con el fin de respetar la vida de las personas. Las siguientes son algunas de estas obliga-ciones:

El cuerpo es una entidad inviolable que se le ha confiado al ser humano durante un tiempo. No está permitido que nadie se torture ni provoque daño a sí mismo, ni que intente suicidarse, ni acto alguno que pueda llevar a la autodestrucción de manera evidente. La vida sólo se puede ofrecer por una causa noble o por la causa de Dios. Dice en el Sagrado Corán:

[¡Oh, creyentes! No os apropiéis los bienes injustamen-te. Pero sí comerciad de común acuerdo. No os matéis unos a otros. Dios es Misericordioso con vosotros]
(4:29)

El hombre debe mantener un cuidado nutricional ade-cuado para satisfacer los requerimientos esenciales de una buena salud. Es reprobable que se prive de alimen-tos y bebidas, vestimenta, matrimonio y cuidado apropiado bajo ninguna excusa, si eso le provoca algún daño. Dios, Alabado sea, nos dice en el Sagrado Corán:

[Diles [¡Oh, Muhámmad!]: ¿Quién os ha prohibido en-galanaros y beneficiaros con todo lo bueno con que Dios os ha proveído? Esto es para que los creyentes y también los incrédulos disfruten [de todo lo bueno] en esta vida, pero sólo será para los creyentes en la otra vida. Así es como aclaramos nuestros preceptos para quienes los comprenden]
(7:32)

Dios, Alabado sea, reprendió al Profeta por prohibirse comer miel y así complacer a una de sus esposas, lo cual se convirtió en una eterna lección para todos los musul-manes. Dios nos dice en el Sagrado Corán:

[¡Oh, Profeta! ¿Por qué prohíbes lo que Dios ha hecho lícito, pretendiendo con ello complacer a tus esposas? Y [sabe que a pesar de ello] Dios es Absolvedor, Miseri-cordioso.]
(66:1)

La moderación es el equilibrio entre la avaricia y la pro-digalidad. El hombre puede disfrutar con moderación de todo lo lícito que le ofrece Dios en la tierra dentro de los límites de la moderación que aconsejan las leyes islámicas, sin derrochar. Dios, Alabado sea, nos dice en el Sagrado Corán:

[¡Oh, hijos de Adán! Cubríos [para rezar] y engalanaos cuando acudáis a las mezquitas. Y comed y bebed con mesura, porque Dios no ama a los que se exceden]
(7:31)

El Islam prohíbe al creyente que sea negligente con sus necesidades físicas y que se lastime auto-torturándose. Dios, Alabado sea, nos dice en el Sagrado Corán:

[Dios no exige a nadie por encima de sus posibilidades. Según hayan sido sus obras, éstas resultarán en su fa-vor o en su contra]
(2:286)

Ha sido narrado que Anas bin Malik dijo que tres hom-bres se acercaron a la casa de la esposa del Profeta para indagar sobre la práctica de adoración del Profeta (la paz y las bendiciones de Dios sean con él).

Cuando se les informó, consideraron que su propia adoración era insignificante y dijeron: “Dónde estamos en comparación con el Profe-ta, porque Dios ha perdonado sus pecados pasados y futuros”. Uno de ellos dijo: “En lo que a mí respecta, re-zaré toda la noche”. Otro dijo: “Ayunaré todos los días”. El tercero dijo: “Me abstendré de las mujeres y nunca me casaré”. El Profeta enterado de esto se acercó a ellos y les dijo:

“¿Son ustedes los que han dicho tal cosa? Por Dios, soy más temeroso de Dios que ustedes, y soy más obediente y respetuoso con Él que ustedes, pero aún así ayuno y lo rompo; rezo pero también duermo durante la noche y contraigo matrimonio. Quien se aleje de mi ejemplo no es de los nuestros”.