Conservación del Honor y la Familia

La unidad familiar es la base de una sociedad saludable y sólo puede mantenerse mediante la preservación del matrimonio. Para la conservación de relaciones puras entre los hombres, mujeres y niños de la sociedad, el Islam prohíbe el adulterio, la promiscuidad y la homosexualidad. El Islam coincide en esta prohibición con otras religiones reveladas anteriores, pero va un paso más allá inhibiendo diversas conductas que pueden llevar a cometer este pecado, como la vestimenta impúdica y la exposición de la intimidad en lugares públicos. Estos modales y precauciones reducen las tentaciones que atentan contra la dignidad ajena. Dios manifiesta en el Sagrado Corán:

[Apartaos de todo lo que os lleve a la fornicación, pues esto es una inmoralidad y conduce al mal]
(17:32)
[Diles: Venid que os informaré lo que vuestro Señor os ha prohibido: No debéis asociarle nada y seréis bene-volentes con vuestros padres, no mataréis a vuestros hijos por temor a la pobreza, Nosotros Nos encargamos de vuestro sustento y el de ellos, no debéis acercaros al pecado, tanto en público como en privado, y no mata-réis a nadie que Dios prohibió matar, salvo que sea con justo derecho. Esto es lo que os ha ordenado para que razonéis]
(6:151)

Abdullah ibn Mas’ud relata que dijo: Oh Mensajero de Dios, ¿qué pecado es el más grave ante Dios? Le respon-dió: “Que iguales a otros con Dios siendo que sólo Él te ha creado”. Luego le pregunté: “¿Y qué después? Me respondió: “Matar a tu hijo por temor a la indigencia”. “¿Y qué después? Me dijo: “Fornicar o cometer adulterio con la esposa de tu vecino”. Luego el Mensa-jero de Dios (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) recitó los siguientes versículos del Corán (reafirmando lo que acababa de decir):

[Aquellos que no invocan a nada ni a nadie junto con Dios, no matan a nadie que Dios haya prohibido matar salvo con justo derecho, y no cometen fornicación ni adulterio. Quienes cometan esto recibirán un terrible castigo. El Día de la Resurrección se les atormentará in-cesantemente, y permanecerán en el castigo despreciados, salvo quienes se arrepientan, crean, y obren correctamente. A éstos, Dios les perdonará sus pecados y en su lugar les registrará buenas obras; y Dios es Absolvedor, Misericordioso.]
(25:68-70)

Las burlas, palabras y acciones denigrantes que violen el honor, la dignidad y el respeto de otros en la comunidad están prohibidas, tal como manifiesta Dios en el Sagrado Corán:

[¡Oh, creyentes! No os burléis de vuestros hermanos, pues es posible que sean mejores que vosotros. Que las mujeres no se burlen de otras mujeres, pues es posible que sean mejores que ellas. No os difaméis ni os pon-gáis apodos ofensivos. ¡Qué malo es comportarse como un corrupto [difamando y poniendo apodos ofensivos] luego de haber sido agraciado con la fe! Y sabed que quienes no se arrepientan [de sus pecados] serán inicuos. ¡Oh, creyentes! Evitad sospechar demasiado [de la actitud de los demás], pues ciertamente algunas sospechas son un pecado; y no os espiéis, ni habléis mal del ausente, pues ello es tan repulsivo como comer la carne de un hermano muerto ¿Acaso alguno de voso-tros desearía hacerlo? Por supuesto que os repugnaría. Y temed a Dios; ciertamente Dios es Indulgente, Mise-ricordioso]
(49:11-12)

En otro versículo del Sagrado Corán dice:

[Quien cometa una falta o un delito y acuse de ello a un inocente, cargará con su calumnia y un pecado eviden-te]
(4:112)

El Islam salvaguarda la santidad de la reproducción para la conservación de la humanidad sobre la tierra. Los seres humanos fueron favorecidos con la tutela del mundo y la representación de la sabiduría divina para servir como representante de Dios sobre la tierra. Destruir el medio para la reproducción o alterarlo de cualquier manera sin razón legítima es una práctica ilícita según el Islam. Dios sentencia lo siguiente en el Sagrado Corán:

[Pero cuando se alejan [de ti ¡Oh, Muhammad!] transi-tan por la Tierra corrompiéndola, destruyendo las siembras y matando los ganados, y Dios no ama la co-rrupción]
(2:205)

El Islam considera al aborto intencional sin justificativo un crimen que merece castigo para todos los que partici-pan del mismo. El aborto no intencional, si es provocado accidentalmente por un tercero, puede requerir una indemnización por el niño perdido y el ayuno durante dos meses consecutivos en señal de arrepentimiento a Dios.

Muchos hadices fueron reportados respecto a la necesi-dad conservar la vida y aumentar la tasa de reproducción en la medida de lo posible. El Mensajero de Dios (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) dijo:

“Cásense con mujeres amorosas, bondadosas y fértiles, pues ciertamente me enorgulleceré de mi nación el Día del Juicio Final (debido al gran número de seguidores de su ejemplo)”.
Registrado por Abu Da’ud, n° 2050

El Islam le da un lugar muy especial a los lazos familia-res y a las buenas relaciones entre parientes, como lo confirman numerosos relatos del Profeta. Dado que la familia es la base y el fundamento de la sociedad, diver-sas reglas ayudan a proteger a la familia frente a la ruptura y la desintegración. Los parientes tienen dere-chos y obligaciones. Se deben reconocer los derechos de los parientes y en consecuencia cumplirlos de manera adecuada.

La permanencia en privado de parientes hombres y mu-jeres de una misma familia que tengan permitido casarse legalmente entre sí, puede llevar a problemas familiares y sociales. Para evitar cualquier situación no deseada, el Islam ordena la separación de los miembros masculinos y femeninos de una misma familia que tengan permitido casarse entre sí. Una mujer puede aparecer sin su velo y con ropas de entrecasa sólo frente a su padre, hermanos, abuelos, suegro e hijos.

En la época pagana pre-islámica, el sistema familiar era corrupto y decadente. El Islam inició reformas decisivas y abolió las prácticas existentes. Mencionaremos algunas de las instituciones prohibidas por el Islam.

El Islam prohíbe el tipo de adopción legal mediante la cual el niño, que no es hijo consanguíneo, le es ocultada su verdadera identidad, dándosele el apellido del padre adoptivo y adquiriendo los derechos y obligaciones de un hijo consanguíneo. El Islam incentiva fuertemente la adopción de huérfanos y niños desvalidos, y esta forma de caridad tiene un mérito especial. El siguiente versículo del Sagrado Corán dice:

[Dios no puso dos corazones en el interior del hombre [como para albergar la fe y la hipocresía a la vez]. No hizo que vuestras esposas que divorciasteis sean real-mente como vuestras madres; y tampoco hizo que los hijos que habéis adoptados sean como los vuestros. Es-to es lo que dicen vuestras bocas; pero Dios dice la verdad, y guía al sendero [recto]. Llamadlos [a quienes no sean vuestros hijos] por el nombre de sus padres verdaderos, pues esto es lo más justo para Dios; y si no conocéis a sus padres, decid mejor que ellos son her-manos en la religión y vuestros protegidos. Y no será considerado un pecado si os hubiereis equivocado [o ignorado que ello no era correcto], pero sí en caso de que lo hiciereis intencionadamente. Y sabed que Dios es Absolvedor, Misericordioso.]
(33:4-5)

El Islam prohíbe emparentar forzadamente a un niño con un hombre como su hijo cuando el hombre no admi-te ser el padre, porque tal afirmación pone en riesgo la relación marital y la vida familiar. La única excepción a esta regla es cuando se comprueba, sin lugar a dudas, que la esposa traicionó a su esposo y está embarazada de otro hombre que no es su esposo. La mujer debe ser protegida de falsas acusaciones que puedan mancillar su honor y dignidad, como acusarla de actividades sexuales ilegítimas con otro hombre que no es su marido. Además, tal acusación hacia un hombre puede crear dudas y rupturas entre el resto de los hijos de la familia, al no distinguir entre legítimos e ilegítimos.

Todo hijo nacido que sea producto legítimo de un contrato matrimonial es atribuido al padre sin necesidad de negación o prueba alguna. El esposo no necesita anunciar que él hijo es suyo. Esta práctica se basa en las palabras del Mensajero de Dios (la paz y las bendiciones de Dios sean con él), que dicen:

“El hijo (nacido como resultado de un matrimonio lícito) pertenece al lecho de su padre.”
Registrado por Abu Da’ud 6:181

La mujer musulmana conserva su apellido de soltera después de casada, según la jurisprudencia islámica. Se-gún las enseñanzas y leyes islámicas, es ilícito que una mujer lleve el apellido de su marido después de casarse. Al analizar este punto, uno comprende el gran honor, dignidad y respeto que se le otorga a la mujer en el Islam. Esta práctica conserva la igualdad y la equidad de derechos de la mujer musulmana respecto al hombre musulmán en lo que respecta a llevar su propio nombre, especialmente si sucede el divorcio.