Protección del derecho a la religión

El Islam respeta la libertad y el derecho de todos los in-dividuos a escoger su religión, en la fe de que el Islam es la perfecta y completa Revelación Divina de Dios para la humanidad, y su futuro de prosperidad y salvación. Todos los profetas previos, como Noé, Abraham, Moisés y Jesús, fueron enviados a sus respectivos pueblos con el mismo mensaje general de la religión musulmana, adorar sólo a Dios y rechazar la idolatría, a demás de un código legal específico adecuado para cada uno de sus pueblos.

Dios, Alabado sea, dice:

[Y por cierto que a todos los Mensajeros que envié an-tes de ti [¡Oh, Muhámmad!,] les revelé que no existe más divinidad que Yo, y les ordené: ¡Adoradme sólo a Mí!]
(21:25)

Muhámmad (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) es el último Profeta y Mensajero de Dios con la versión com-pleta y final del Islam y la ley revelada para la humanidad antes de la llegada del Día de la Resurrec-ción. Fue enviado a toda la humanidad con el código legal islámico legislado por Dios, el más Sabio y Omnis-ciente.

Dios, Alabado sea, dice en el Corán:

[Muhámmad no es el padre de ninguno de vuestros hombres, sino el Mensajero de Dios y el sello de los Profetas. Y sólo Dios es Omnisciente]
(33:40)
[Hoy os he perfeccionado vuestra religión, he comple-tado Mi gracia sobre vosotros y he dispuesto que el Islam sea vuestra religión.]
(5:3)
[Ciertamente para Dios la religión es el Islam [la entre-ga a Él]]
(3:19)
[Quien siga una religión diferente al Islam [la entrega a la Voluntad de Dios] no se le aceptará, y en la otra vida se contará entre los perdedores]
(3:85)

El Mensajero de Dios (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) explicó su similitud con respecto a los anteriores Pro-fetas de Dios diciendo:

“Mi ejemplo y el ejemplo de los Profetas que me prece-dieron es como el de una persona que construyó una hermosa casa. La casa era perfecta y magnífica excepto por un sitio (en un rincón) donde faltaba solamente un ladrillo. La gente veía la casa y al admiraba, pero se pre-guntaban por qué el propietario no completó ese rincón con el ladrillo faltante. Y yo soy ese ladrillo. Soy el últi-mo Profeta para la humanidad sobre la tierra”.
Registrado por Al-Bujari n° 3341 y Tirmithi, n° 2862

Toda la humanidad está de acuerdo en el principio general de que la verdad, la justicia y la bondad deben defenderse frente al ataque de quienes promuevan la falsedad, la tiranía y la injusticia. Los musulmanes se to-man muy en serio esta obligación, y se esfuerzan por promover la verdad, la justicia y la bondad a través de todos los medios lícitos posibles. Para los modernos es-tados seculares, la religión es considerada puramente un asunto privado.

Según ellos la vida pública debe ser controlada legal o ilegalmente por instituciones seculares y nunca por la religión o la ley religiosa. Debemos recordar que el desarrollo del secularismo en sí fue una reacción a las extravagancias y ambiciones desmedidas de las Iglesias Cristianas y los diversos Monarcas y Reyes de Europa.

Esto introduce el delicado tema del “Jihad” (lit. en árabe: lucha, esfuerzo), la cual es una palabra muy vapuleada y mal utilizada. El siguiente versículo del Sagrado Corán, leído en su contexto, brinda una regla general sobre el Jihad:

[Y combatid por la causa de Dios a quienes os comba-tan, pero no seáis agresores; porque ciertamente Dios no ama a los agresores]
(2:190)

Un resumen sobre el Jihad es que combatir está permiti-do para los musulmanes en caso de legítima defensa contra una agresión, explotación y exterminio, pero aún en esos casos, todos los abusos y transgresiones a la ley están prohibidas. La raíz árabe de la palabra Jihad signi-fica emprender no sólo la lucha contra los opresores y tiranos sino también la lucha en general para promover el bien y combatir el mal, como la lucha contra uno mis-mo o autodisciplina.

El Jihad es un concepto abstracto y sublime de nuestra actividad en el mundo, pues a través del Jihad personal y colectivo se logran evitar las injusti-cias y la corrupción, proteger la verdad, la equidad y la bondad, y da a los musulmanes el coraje moral para de-fenderse de quienes quieren dañarlos o quienes quieren abusar del indefenso. Es obligación para todos los mu-sulmanes creer y practicar el Jihad en alguna medida: Mayores obligaciones para los que tienen mayores apti-tudes, y aún los pobres y desahuciados dan su apoyo moral y sus súplicas para la victoria.

El Jihad fue practicado también por las religiones ante-riores. Dado que la injusticia aparece en todo el mundo a lo largo de la historia humana, el Jihad se estableció y definió para detener la tiranía y a los dictadores crimina-les y sus políticas. El Jihad fue legislado para eliminar las injusticias y orientar al hombre a la piedad, justicia y convivencia del Islam como una manera de vida, para bienestar del hombre sobre la tierra en general, y no para el interés de grupos específicos de árabes u otros grupos nacionales de musulmanes, pues el Islam es un ideal universal y no tiene fronteras geográficas ni étnicas. Como dice la tradición, estas son las palabras del Mensajero de Dios (la paz y las bendiciones de Dios sean con él):

“Ayuda a tu hermano, ya sea opresor u oprimido”. Un hombre preguntó: “¡Mensajero de Dios! Lo ayudo cuan-do está oprimido, ¿pero cómo puedo ayudarlo si es un opresor?”. El Profeta (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) respondió: “Puedes hacer que se abstenga de oprimir. Esa será tu forma de ayudarlo”.
Registrado por Al-Bujari y Muslim

El mensaje del Islam es universal para toda la humani-dad, con un código simple de creencias, moral y ética para todo aspecto de la vida. El Jihad no está prescripto por Dios para obligar a las personas a sumarse al Islam contra su voluntad, sino como una herramienta y meca-nismo para mantener la paz. Promueve una difusión pacífica del mensaje monoteísta, con justicia y equidad para el mundo entero y su protección. Luego de que las personas reciban el mensaje, es su decisión aceptar el Is-lam o no, pero la humanidad tiene el derecho de escucharlo y conocerlo. Otro propósito esencial del Jihad es proteger a aquellos que han aceptado el mensaje del Islam, pero son perseguidos y discriminados. Dios nos dice en el Sagrado Corán:

[No está permitido forzar a nadie a creer. La guía se ha diferenciado del desvío. Quien se aparte de Satanás y crea en Dios, se habrá aferrado al asidero más firme [el Islam], que nunca se romperá. Y Dios es Omnioyente, Omnisciente]
(2:256)

El principio que une las relaciones internas entre los go-biernos y las personas se basa en la justicia y la paz, pues no puede haber paz verdadera sin justicia. El Jihad no es una “Guerra Santa”, como se describe en los medios de comunicación, sino una lucha y una resistencia honorable en general contra todo lo perjudicial, pero en particular contra los opresores y tiranos. Una guerra a menudo comienza como un impulso personal o por intereses nacionales por tierras, recursos, u otras razones políticas o económicas. El Islam prohíbe y reprueba esta clase de guerra, y sólo permite el Jihad en estas tres situaciones:

1) Defensa de la vida, la propiedad y las fronteras nacio-nales, sin trasgresión territorial.

Dice Dios en el Sagrado Corán:

[Y combatid por la causa de Dios a quienes os comba-tan, pero no seáis agresores; porque ciertamente Dios no ama a los agresores]
(2:190)

2) Eliminar la opresión y liberar los derechos de los oprimidos.

La obligación de rechazar la opresión y la tiranía se menciona en el Sagrado Corán:

[¿Por qué no combatís por la causa de Dios, cuando hay hombres, mujeres y niños oprimidos que dicen: ¡Señor nuestro! Sálvanos de los habitantes opresores que hay en esta ciudad. Envíanos quien nos proteja y socorra?]
(4:75)

El Profeta de Dios (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) dijo:

“La mejor clase de Jihad es decir la verdad ante un go-bernante tirano e injusto”.
Registrado por Tirmidhi, Ahmad y otros, y verificado como auténtico

3) Defensa de la fe y la religión.

Dios, Alabado sea, dice lo siguiente en el Sagrado Corán:

[Y combatidlos hasta que cese la sedición y sea la reli-gión de Dios la que prevalezca; y si desisten, pues Dios bien ve lo que hacen]
(8:39)

Un “Mujahid” (musulmán que lucha por la causa de Dios) debe purificar su intención para complacer sola-mente a Dios. Entiende claramente que el Jihad sólo se lleva a cabo por razones justas superiores a sus propios deseos e intereses. Si los enemigos del Islam que luchan contra los musulmanes cesan su ataque y aceptan los términos de una paz justa, entonces los musulmanes tie-nen el deber moral y religioso de cesar las hostilidades.

Dios nos dice:

[ Y si [los incrédulos] se inclinan por la paz, acéptala tú también y encomiéndate a Dios; ciertamente Él es Om-nioyente, Omnisciente]
(8:61)
[Y si se retiran y no os combaten y os proponen la paz, entonces Dios no os concede autoridad para agredirlos]
(4:90)

El Islam permite combatir sólo por las razones detalladas anteriormente y ha determinado reglas de conducta estrictas para la guerra. Todas las otras razones para una guerra están totalmente prohibidas en el Islam, por ejemplo, para expandir el territorio, intereses coloniales, dominación, etc. El Islam no permite que sus soldados combatan indiscriminadamente ni exige a la población civil la lucha armada, pero reconoce el derecho de esa población a colaborar y organizar su propia defensa.

El Islam no permite, acepta ni apoya matar ancianos, niños, mujeres, personas en tratamiento médico, personal mé-dico, y monjes que se hayan recluido para adorar a Dios. El Islam prohíbe mutilar los cuerpos de los enemigos fa-llecidos. El Islam también prohíbe matar el ganado o cualquier tipo de animal del enemigo, destruir las casas y contaminar las aguas potables, ríos, lagos, manantiales y pozos de agua de los enemigos. Estos conceptos se ba-san en muchos versículos del Sagrado Corán, entre ellos el siguiente:

[Y trata de ganarte el Paraíso con lo que Dios te ha con-cedido, y no te olvides que también puedes disfrutar de lo que Dios ha hecho lícito en esta vida. Sé generoso como Dios lo es contigo, y no corrompas la Tierra; cier-tamente Dios no ama a los corruptores]
(28:77)

También se basa en muchos dichos del Mensajero de Dios (la paz y las bendiciones de Dios sean con él), por ejemplo:

Combate por la causa de Dios y en Su Nombre pero no rompas tus acuerdos ni treguas, no mutiles ni mates inocentes (civiles)…”
Registrado por Muslim, n° 1731

dijo también:

“…y jamás mates a una mujer…”
Registrado por Abu Daud e Ibn Mayah y verificado como auténtico

Esto también va en concordancia con las indicaciones y la recomendación del primer Califa, Abu Bakr a sus líderes militares al aconsejarles antes del enfrentamiento. Les dijo: “Escuchen y obedezcan los siguientes diez mandamientos e instrucciones: No traicionen a nadie (si hacen un juramento). No roben botines de guerra. No rompan su juramento de lealtad. No mutilen el cuerpo de los enemigos. No maten a niños ni menores. No maten a los ancianos. No maten a mujeres.

No arranquen una palmera datilera (ni ningún otro árbol) ni tampoco lo quemen. No corten ni destruyan un árbol frutal. No maten una oveja, vaca o camella a menos que lo necesiten para alimento. Seguramente pasarán junto a personas que se recluyen para adorar a Dios, como son los monjes, en ese caso, déjenlos tranquilos y no los molesten siquiera. Seguramente, se detendrán con algunas personas en el camino que les traerán todo tipo de alimentos. Cuando coman su comida, mencionen el nombre de Dios cada vez que coman. Adelante, en el nombre de Dios”.

Los prisioneros de guerra no han de ser torturados, hu-millados ni mutilados. No deben ser encerrados en celdas pequeñas sin comida ni agua suficientes hasta su muerte. Dice el Sagrado Corán:

[Y, a pesar del amor que tenían por los bienes, alimen-taron al pobre, al huérfano y al cautivo. Y dijeron: Os damos de comer sólo porque anhelamos el rostro de Dios. No queremos de vosotros retribución alguna ni agradecimiento]
(76:8)

El gobierno islámico tiene el derecho de liberar a ese prisionero de guerra sin rescate alguno, acordando un rescate, o intercambiarlo por prisioneros de guerra mu-sulmanes. Esto se basa en el versículo del Sagrado Corán que dice:

[Cuando os enfrentéis a los incrédulos, matadles hasta que les sometáis, y entonces apresadles. Luego, si que-réis, liberadles o pedid su rescate. Esto es para que cese la guerra, y que si Dios hubiese querido, os habría con-cedido el triunfo sobre ellos sin enfrentamientos, pero quiso poneros a prueba con la guerra; y a quien caiga en la batalla por la causa de Dios, Él no dejará de re-compensar ninguna de sus obras]
(47:4)

Los pueblos conquistados que incluyen a los residentes no musulmanes de un estado islámico y sus familias, posesiones y propiedades inmuebles gozan de la protección de la ley islámica contra toda violación de sus derechos. Nadie tiene derecho a capturar las posesiones o riquezas de residentes no musulmanes, o humillarlos o mancillar su honor. Nadie tiene derecho de atacarlos injustamente. Las creencias y prácticas religiosas de los residentes no musulmanes de un estado islámico son respetadas al límite legal. Por ejemplo, dice Dios en el Sagrado Corán:

[Aquellos que, si los afianzamos en la Tierra, practican la oración prescripta, pagan el Zakat, ordenan el bien y prohíben el mal. Y a Dios vuelven todos los asuntos]
(22:41)

Los residentes no musulmanes de un estado islámico deben pagar un impuesto mínimo llamado “Yiziah”, el cual es un tipo de impuesto específico como aporte so-cial. Por ejemplo, en los primeros estados islámicos, mientras los musulmanes ricos pagaban un 40% de su riqueza acumulada, los residentes no musulmanes pagaban Yizyah en tres categorías: Los ricos pagaban una suma equivalente a 48 Dirhams al año; y la clase trabajadora, como los panaderos, carpinteros, plomeros y similares, pagaban una suma equivalente a 12 Dirhams (Un Dirham es una moneda islámica equivalente en valor a 2,28 gramos de plata. El nombre “Dirham” se sigue utilizando en algunos países islámicos y árabes, pero la moneda actual no tiene el mismo valor que la antigua.) al año.

El Yiziah se recauda en retorno por la protección de los residentes no musulmanes de un estado musulmán y como aporte social. El líder y comandante musulmán, el General Jalid bin al-Walid, tomó una vez el juramento de lealtad de los residentes no musulmanes del estado islámico de ese entonces y dijo: ‘Ofrezco mi juramento de lealtad para protegerlos plenamente a partir del impuesto que de ustedes se recauda. Si les ofrecemos la protección necesaria, debemos recaudar el impuesto. De lo contrario, no es necesario que lo paguen’. Entonces, cuando las fuerzas musulmanas tuvieron que vaciar el área para la batalla, devolvieron el Yiziah que habían recaudado pues no pudieron ofrecer la seguridad estipulada.(Este es el famoso incidente de la historia islámica: Ver por ejemplo Ba-ladthuri, Futuh al-Buldan, en la conquista de Sham (Gran Siria))

El Yiziah no se aplica a todos los residentes no musul-manes de un estado islámico, sino que sólo se recauda de aquellos que ganan dinero. Son muchas las personas exentas de pagar este impuesto, entre ellas los pobres, menores, mujeres, monjes, ciegos y personas discapaci-tadas.

El Islam establece la obligatoriedad por parte del gobierno islámico de brindar protección total a estas ca-tegorías de personas y ofrecerles asignaciones adecuadas para vivir. De hecho, el juramento de lealtad del General Jalid bin al-Walid a los residentes no musulmanes del pueblo llamado ‘Hirah’ en Iraq, bajo gobierno islámico, decía lo siguiente:

‘Toda persona anciana, trabajador discapacitado, enfer-mo terminal o persona rica que cayó en bancarrota, merecen caridad por parte de los hermanos en la reli-gión, y no están obligadas a pagar el Zakat. Además, todas esas categorías tienen derecho a asignaciones por parte del Tesoro Islámico para sí mismas y sus fami-liares directos a cargo’.
Abu Yusuf, al-Jaray, p.144

Otro ejemplo es cuando el segundo Califa, Omar bin al-Jattab, pasó junto a un anciano judío que estaba mendi-gando. Omar preguntó sobre él y le dijeron que era un residente no musulmán del estado islámico. Omar dijo inmediatamente: ‘¡No hemos sido justos contigo!’. Omar llevó al anciano judío a su casa y le ofreció toda la comi-da y vestimenta que encontró. Más tarde, Omar les dio instrucciones a los del Tesoro diciendo:

‘Sigan, monitoreen y observen las situaciones de perso-nas similares. Ofrézcanles asistencia del Tesoro Islámico que sea suficiente para ellos y sus familiares’.

Dice Dios en el Sagrado Corán:

[Ciertamente que el Zakat es para los pobres, los me-nesterosos, los que trabajan en su recaudación y distribución, aquellos que [por haber mostrado cierta inclinación por el Islam o haberlo aceptado reciente-mente] se desea ganar sus corazones, la liberación de los cautivos, los endeudados, la causa de Dios, y el via-jero insolvente. Esto es un deber prescripto por Dios, y Dios es Omnisciente, Sabio] .