La equidad en el Islam

Los hombres y las mujeres son creados iguales en su humanidad básica, y todos comparten el linaje y la dig-nidad de la creación de Dios y el privilegio del ser humano por sobre las otras criaturas de Su creación. La discriminación debido a la raza, el sexo, el color, el linaje, la clase social, la religión o el idioma está totalmente prohibida en el Islam para evitar barreras artificiales entre los privilegiados y los desfavorecidos. Equidad no significa que todos son exactamente iguales pues no se pueden negar las diferencias naturales que hacen a la diversidad. Los sexos se completan y complementan mutuamente. Dios, Alabado sea, dice lo siguiente en el Sagrado Corán:

[¡Oh, humanos! Temed a vuestro Señor Quien os ha creado a partir de un solo ser, del que creó a su esposa e hizo descender de ambos muchos hombres y mujeres. Temed a Dios, en Cuyo nombre os reclamáis vuestros derechos, y respetad los lazos de parentesco. Por cierto que Dios os observa]
(4:1)

Dijo el Mensajero de Dios (la paz y las bendiciones de Dios sean con él):

“¡Oh Gente! Vuestro Señor es Uno. Vuestro padre es uno: todos provienen de Adán y Adán fue creado de la tierra. Ciertamente, la persona más honorable a la vista de Vuestro Señor Dios, es el más piadoso. No existe su-perioridad de un árabe por sobre alguien que no lo es. No existe superioridad de alguien que no es árabe por sobre un árabe. No existe superioridad de una persona de raza roja por sobre una persona de raza blanca. De igual manera, no existe superioridad de una persona de raza blanca por sobre una persona de raza roja, excepto en lo que respecta a la piedad y la conciencia de Dios”.
Registrado por Ahmad n° 411

Toda la humanidad, según el Islam, con todas sus razas, tiene un origen único y el derecho a existir, ¿cómo pue-den entonces algunos explotar a otros esgrimiendo argumentos de superioridad o privilegio racial? El Islam no tolera el falso orgullo del linaje y el estatus social. El Mensajero de Dios (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) dijo lo siguiente:

“Dios ha eliminado el falso orgullo y la arrogancia que eran practicados en el período pre-islámico en el que los individuos se enorgullecían falsamente de sus ancestros. Toda la humanidad proviene de Adán, y Adán fue creado de tierra”.
Registrado por Abu Daud n° 5116

El orgullo en la raza y la clase social es algo muy común en algunas sociedades. Por ejemplo, algunos judíos y cristianos se consideraban superiores en estatus, raza, origen o tipo social. Dios, Alabado sea, ha expuesto la verdad de esta arrogancia, tal como dice en el Sagrado Corán:

[Los judíos y los cristianos dicen: Somos los hijos de Dios y Sus amados. Di: ¿Por qué, entonces, os castiga por vuestros pecados? No sois sino como el resto de la humanidad que Él ha creado. Perdona a quien Él quie-re y castiga a quien Él quiere. De Dios es el reino de los cielos y la Tierra, y todo lo que existe entre ellos, y ante Él compareceremos]
(5:18)

Las leyes del Islam erradican en la sociedad toda visión que pueda ser base de racismo. Por ejemplo, uno de los compañeros del Mensajero de Dios (la paz y las bendiciones de Dios sean con él), Abu Dharr, le dijo una vez a un esclavo negro: ‘¡Oh hijo de una mujer negra!’. Al oír esto, el Mensajero de Dios (la paz y las bendiciones de Dios sean con él), miró a Abu Dharr y le dijo:

“¿Insultas a este hombre con su madre? Ciertamente, po-sees características de la era pagana pre-islámicas. Esa época ya terminó. No hay virtud ni mérito para el hijo de la mujer blanca por sobre el hijo de la mujer negra, excepto su probidad y corrección, o sus buenas acciones”.
Registrado por Ahmad 4:145

Fue reportado que Abu Dharr, al oír el comentario del Profeta (la paz y las bendiciones de Dios sean con él), puso su cabeza en el suelo en señal de humildad para que el es-clavo se acercase y le pisara la cabeza con el pie, como manera de purificar su mala acción, aunque el Profeta (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) no le había ordenado hacerlo. Abu Dharr quería disciplinarse humillándose de esta manera para así no volver a repetir tal pecado en el futuro.

Todas las personas en el Islam tienen exactamente la misma obligación de realizar diversos ritos de adoración, y están reprobadas tanto las mezquindades como los excesos en la práctica ritual de la religión. Los ricos y los pobres, el gobernante y el ciudadano, el blanco y el negro, el de muchos recursos y el de pocos recursos, todos son iguales como seres humanos ante Dios: El más noble es el más correcto, el más sincero y firme, en la adoración como en las buenas acciones. Tal como declaró el Profeta (la paz y las bendiciones de Dios sean con él):

“Dios no mira sus cuerpos ni sus colores sino sus actos y sus corazones (es decir, mira las acciones internas y ex-ternas y la sinceridad)”.
Registrado por Muslim

Todos los mandamientos de obligación y prohibición son aplicables a todos sin distinción de clase, posición social o raza. Dios nos dice en el Sagrado Corán:

[Quien obre rectamente, lo hará en beneficio propio, y quien obre el mal, lo hará en contra de sí mismo. Tu Señor [¡Oh, Muhámmad!] no es injusto con Sus sier-vos]
(41:46)

La diferencia entre los individuos ante los Ojos de Dios se basa en sus niveles de conciencia, piedad y cumpli-miento de los Mandamientos.

Dios nos dice lo siguiente en el Sagrado Corán:

[¡Oh, humanos! Os hemos creado a partir de un hombre y una mujer, y os congregamos en pueblos y tribus para que os conozcáis unos a otros. En verdad, el más honrado de vosotros ante Dios es el más piadoso. Cier-tamente Dios es Omnisciente y está bien informado de lo que hacéis]
(49:13)

Todos los individuos son iguales ante el código legal is-lámico y el juez musulmán designado. Los juicios y sentencias legales son aplicables a todas las razas y cla-ses de personas, sin distinción y sin inmunidad ni privilegio para nadie. Un claro ejemplo es el siguiente. A’isha reportó que algunas personas de Quraish estaban profundamente preocupadas cuando una mujer noble del clan Majzum robó, y el Mensajero de Dios (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) quería aplicar el castigo am-putándole la mano.

Las personas de Quraish consultaron entre ellos y dijeron: ‘La mejor persona para hablar con el Profeta (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) acerca de la mujer de Majzum que robó es su compañero (e hijo de su querido compañero) Usamah ibn Zaid’. Por lo tanto, enviaron a Usamah a hablar con el Profeta (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) para que interceda en nombre de la mujer de Majzum. Al escuchar a Usamah, el Mensajero de Dios (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) le dijo:

“¡Usaman! ¿Vienes a interceder respecto a un castigo impuesto por Dios?” El Mensajero de Dios (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) se puso de pie, en cuanto terminó su conversación con Usamah y dio un discurso en el que dijo: ‘Los pueblos que los precedieron fueron destruidos porque cuando una persona noble robaba, la dejaban ir sin castigo, pero si un pobre, débil o insignifi-cante robaba, le aplicaban el castigo. ¡Por Dios! Si Fátima; la hija de Muhámmad (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) robara, le cortaría la mano’.
Registrado por Al-Bujari n° 6406 y Muslim n° 9

Nadie tiene el derecho al monopolio, al abuso en su ex-clusivo interés de los recursos nacionales o planetarios. Todos los miembros de la nación tiene derecho a benefi-ciarse de los recursos nacionales, cada uno según sus derechos y obligaciones justas y equitativas. Sin embar-go, no serán iguales en términos del trabajo y el beneficio que presentan para el bien público. El gobierno islámico debe ejercer su poder para asegurar oportunidades de empleo para sus miembros y organizar la utilización de los recursos naturales.

El Islam declara a todas las personas iguales en términos de valores humanos pero todo individuo es recompensado según lo que presente a su sociedad y comunidad. La única distinción entre las personas está en el servicio que ofrecen. Por ejemplo, no considera a una persona que trabaja arduamente y a un haragán de igual manera en términos de paga y recompensa financiera. Dios dice lo siguiente en el Sagrado Corán:

[Cada uno será retribuido conforme a lo que hizo; y tu Señor no está desatento a lo que hacen]