Conclusión

Como reflexión final citamos un historia reciente. El Mi-nistro de Justicia del Reino de Arabia Saudita llevó a cabo tres simposios durante el mes de Safar 1392 H (1982 G). El Ministro de Justicia y otros estudiosos y profesores universitarios de renombre asistieron junto con cuatro prominentes canónigos y estudiosos europeos: el ex Ministro de Relaciones Exteriores de Irlanda y el Secretario del Comité de Legislación Europea; un reconocido experto y Profesor de Estudios Orientales e Islámicos; un eminente profesor de Derecho y Director de la Revista de Derechos Humanos publicada en Francia; algunos de los más renombrados abogados de la Corte de Apelaciones de París.

Los estudiosos musulmanes que se encontraban allí ex-plicaron el concepto del Islam como forma de vida en comparación con otros conceptos similares, ilustrando las principales reglas del Islam y la ley islámica y los detalles de dichas reglas y principios generales. Explicaron el valor, los beneficios y la eficacia de los castigos capitales islámicos prescriptos contra los serios crímenes que se cometen contra personas inocentes y la sociedad en general.

Explicaron también en detalle que dichos castigos capitales son penalidades racionales que conservan la paz, la seguridad y el bienestar de la sociedad en su conjunto. Los europeos expresaron su admiración por las detalladas explicaciones dadas por los estudiosos musulmanes sobre estos tipos de castigos y admiraron el concepto de derechos humanos en el Islam. El Sr. Mc Bride, jefe de la delegación europea, declaró:

“Desde este lugar, y desde este país musulmán, los derechos humanos deben ser declarados y anunciados a la gente en todo el mundo y no desde otro país. Los estudiosos musulmanes deben declarar este reconocimiento a los derechos humanos hasta ahora desconocidos a la opinión pública internacional. De hecho, debido a la ignorancia acerca de este reconocimiento y una falta de conocimiento adecuado sobre ellos, la reputación del Islam y del gobierno islámico se ve distorsionada ante los ojos del resto del mundo”.
Tomado de ‘Islam and Human Rights’, de Abdullah b. Abdul-Muhsin at-Turki

El presente libro es una mera introducción al tema de los derechos humanos en el Islam. Es mi anhelo – y rezo por ello – que esta exposición abra caminos para quienes desean conocer más sobre la verdad del Islam, la cual ha sido distorsionada y mal entendida, especialmente por algunos secularistas, musulmanes modernistas y algunos enemigos declarados del Islam.

Insto a los lectores a explorar más sobre el Islam como forma de vida a través de fuentes confiables y firmes, dejando de lado todo prejuicio tendencioso.

Los musulmanes que convocan a otros al Islam deben ser sinceros en su intención, buscando sólo la compla-cencia de Dios en esta vida y en el Más Allá para gozar de la morada permanente en el Paraíso. Uno de los Compañeros del Mensajero de Dios dijo lo siguiente cuando le preguntaron cuál era la razón de su participa-ción en la causa de Dios:

‘Vinimos para liberar a las personas de la adoración a seres creados y de las injusticias, para ofrecerles entrar a la justi-cia del Islam’.

En cuanto a la recompensa divina en el Más Allá, los mu-sulmanes creemos que existen dos moradas permanentes en el Más Allá, y no una tercera: El Paraíso, morada celestial de gozo y felicidad eterna, o el Fuego del Infierno. El Paraíso es la recompensa llena de gracia que Dios les concede a quienes obedecen Sus Mandamientos. Dios dice lo siguiente en el Sagrado Corán:

[Quien siga una religión diferente a la entrega a Dios, no se le aceptará, y en la otra vida se contará entre los perde-dores.]
(3:85)
[Por cierto que quienes hayan creído y obrado rectamente tendrán como morada los jardines del Paraíso Allí vivirán eternamente y no desearán cambio alguno [en su suerte].]
(18:107-108)

Aún más, Dios prometió el Fuego del Infierno para quienes cometieran idolatría y politeísmo. Dice en el Sagrado Corán:

[Dios no perdona que se Le asocie nada; pero fuera de ello perdona a quien Le place. Quien asocie algo a Dios comete un gravísimo pecado]
(4:48)

Dice Dios en el Sagrado Corán:

[Por cierto que quienes no creyeron de entre la Gente del Libro y los idólatras serán castigados eternamente en el fuego del Infierno; y éstas son las peores criaturas.]
(98:6)

Desde los primeros días del Islam, algunas personas le han declarado la guerra al Islam, y esta enemistad conti-núa en nuestros tiempos. Los elementos anti-islámicos han explotado todos los medios posibles en esta guerra. Las personas sensatas y maduras saldrán intactas puesto que saben diferenciar con éxito entre la verdad y la falsedad. Cada vez más, figuras eminentes de otras religiones continúan reconociendo valores y sumándose al Islam como forma de vida, lo cual es en sí misma una prueba de la magnificencia del Islam como religión y forma de vida. Dios nos aseguró que conservará la religión del Islam para la humanidad. Dice Dios en el Sagrado Corán:

[Ciertamente Nosotros hemos revelado el Corán y somos Nosotros sus custodios.]
(15:9)

Terminaré este libro con una bella cita del dicho del Mensa-jero de Dios (la paz y las bendiciones de Dios sean con él):

‘Los más queridos por Dios son los más útiles [o benéficos para los demás]. La acción más querida por Dios es el placer que se le da a un musulmán [que sufre, que tiene el corazón dolido], o aliviar al que sufre de su sufrimiento, o pagar sus deudas, o calmar su hambre. Es preferible para mí caminar con un hermano musulmán para satisfacer su necesidad que recluirme en la Mezquita durante un mes entero. Quien controle su ira, Dios cubrirá sus pecados. Quien suprima su ira, mientras es capaz de dañar a otros con ella, Dios llenará su corazón con satisfacción y felicidad el Día del Juicio. Quien camine para apoyar la evidencia de un hermano musulmán, Dios ajustará sus pasos el Día en que los pasos sean tortuosos. Seguramente, el mal carácter y el mal comportamiento arruinan las buenas acciones tal como el vinagre arruina la miel’.
Registrado por Tabarani e ibn Abi-Dunya, y al-Albani lo declaró fuerte en Sahih al-Yam’i.

El Mensajero de Dios (P y B) dijo:

“¡Por Quien tiene el alma de Muhammad en Sus manos! Ningún miembro de esta nación, ni judío ni cristiano que sepa de mí y no crea con qué he sido enviado, quedará fuera del Fuego Infernal”. (Transmitido por Muslim)
(4:1)

Todas las alabanzas son para Dios, Enaltecido sea, y que la paz y las bendiciones de Dios sean sobre Su Mensajero Muhammad, y sobre su familia y sus compañeros, y sobre todos aquellos que siguen su ejemplo hasta el Día de la Resurrección.

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